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Visitamos a Fujitsu

Fujitsu

Fujitsu es una empresa que lleva trabajando en el ámbito de la computación, y en particular, en la súper-computación, cuarenta años. Empezó en este negocio de mano de ordenadores vectoriales o electromecánicos en los años cincuenta. Desde entonces, la firma ha estado siempre innovando en este campo en Japón y fuera del país

Un rasgo distinguido de la marca es que han mantenido toda la producción dentro de la propia  compañía, siendo capaces de ofrecer una solución de extremo a extremo real: innovación, I+D, desarrollo de productos, works stations, portátiles, tablet Pcs, servidores, almacenamiento, wereables, supercomputadores, monitores, ratones, dispositivos específicos para sectores industriales, Realidad Virtual o equipos de comunicaciones. Con una particularidad: algunos productos sólo se distribuyen en Japón, donde son, por ejemplo, el principal suministrador de la telefonía móvil de NTT DOCOMO, la gran compañía de telefonía japonesa.

 

Para conocer bien sus servicios y productos enfocados a nuestro mercado nos hemos acercado a sus oficinas de Pozuelo de Alarcón, donde pudimos entrevistar a Penélope Mantiñán, Desarrollo de Negocio de Puesto de Trabajo, y Juan Antonio García Carrasco, Desarrollo de Negocio HPC:

 

¿Qué valor aporta Fujitsu?

Juan Antonio: Ofrecemos un portfolio completo de productos y de servicios. En ese sentido, somos una de las compañías que mejor servicio ofrece. De hecho, en España cualquier cliente nos reconoce por la calidad de nuestros servicios (integración, consultoría, soporte). Tenemos una gran capilaridad: Fujitsu es de las pocas empresas que dispone de personal propio para dar soporte a la península y las islas.

 

¿Qué podéis decirnos de vuestras Work Stations?

Penélope: Llevamos 25 años desarrollando y fabricando estaciones de trabajo y podemos decir que  nuestra fuerza es incorporar el I+D dentro de la casa, siendo los únicos que nos encargamos tanto de su desarrollo como de su fabricación. Una cosa a recalcar es que somos el cuarto vendor del mundo en estaciones de trabajo, aunque esto es algo bastante desconocido en España (donde nos hemos fijado en el sector media) y es ahí donde queremos darnos a conocer. Algo marcadamente diferenciador es que nos respaldan estándares de calidad japoneses y alemanes, asociados al ‘Made in Germany’ y al I+D en Japón. Por eso ofrecemos los equipos más silenciosos y con menor índice de fallos.

 

Juan Antonio: Voy a dar un par de datos: Gastamos unos 2.000 millones de dólares al año en I+D y tenemos 100.000 patentes registradas a nombre de Fujitsu. De hecho, dentro de la Inteligencia Artificial, somos el fabricante con mayor número de patentes de los últimos años.

 

¿Cómo tenéis diseñada la gama de estaciones de trabajo?

Penélope: Lo cubrimos todo, desde la estación de trabajo de gama de entrada, hasta contar con equipos con doble procesador y GPUs TESLA K40. El portfolio es completo. También ofrecemos, por ejemplo, soluciones de acceso remoto, que permiten trabajar a distancia contra una estación de trabajo gracias a la tarjeta que llevan integrada sin perder rendimiento en el proceso. Esta es una solución que nos parece muy interesante.

 

Juan Antonio: Fujitsu ofrece una tecnología de visualización remota pensada para ingeniería o diseño. Cuando trabajas con un modelo en 3D y tienes que moverlo, requieres una estación de trabajo potente y un ancho de banda muy potente también para mover esos datos por la red. Hemos desarrollado un software propietario, que es una evolución de un protocolo de comunicaciones, e incluye una optimización de la visualización gráfica, que permite transmitir imágenes por la red usando una décima parte de las necesidades de ancho de banda. Este software facilita la emisión de contenidos de broadcasting, en 4K o HD a dispositivos móviles o tablets a través de Internet.

 

¿Ofrecéis también servicios en la parte de Work Stations?

Penélope: Sí. Ofrecemos consultoría, un cálculo de los equipos que se necesitarán, preparación de las figuraciones, garantía, soporte, etc. Disponemos también de servicios relacionados con las certificaciones, ya que tenemos de casi todas las aplicaciones de los ISDVs más conocidos del mercado en este momento. Aún así, podemos pedir a Alemania el desarrollo y certificación de una máquina, si el cliente necesita que su equipo esté certificado para una aplicación específica.

 

Un servicio que gusta a nuestros clientes es la posibilidad de prolongar el ciclo de vida a ciertos equipos. A veces ocurre que un cliente necesita un año para homologar el producto que va a comprar. Después de este año, el ciclo de vida del producto normalmente ha acabado y ha salido otro. Esto significa que, llegado el momento de la compra, el producto ha desaparecido del mercado. Por eso nos piden equipos longlife, a los que ampliamos el ciclo de vida hasta 36 meses más para que el cliente disponga de esa máquina con todos sus componentes y funcionamiento idénticos durante el tiempo que precisen.

 

Fujitsu

CELSIUS W570

 

Lo que hacemos es adaptarnos completamente a las necesidades del cliente, y no únicamente ofreciéndole configuraciones específicas de memoria, disco, procesador, etc. En el caso de las tarjetas gráficas, por ejemplo, trabajamos con los dos grandes: Nvidia  y AMD. Aunque no dispongamos de una cierta tarjeta dentro de nuestro portfolio, tenemos alianzas a nivel compañía con Nvidia o Intel y por eso podemos plantear la incorporación de una nueva tarjeta para un proyecto concreto.

 

¿Esta es la ventaja que consideráis que tenéis frente a la competencia?

Penélope: Efectivamente. El trabajo de Fujitsu no queda reducido a una personalización al uso sino que incluye todo ese tipo de servicios: ciclos de vida ampliados, introducción de tarjetas, certificaciones. Por ese motivo no nos prodigamos por grandes retailers. Estamos únicamente focalizados en un entorno profesional y el dinero que no gastamos en marketing lo invertimos en innovación.

 

Juan Antonio: Y, sin embargo, no siempre disponemos  de la solución más innovadora del mercado. Esto ocurre porque lo que buscamos son soluciones robustas, estables y seguras. Necesitamos comprobar que el producto va a funcionar perfectamente, no solo a nivel físico. Y certificar es un proceso caro, complejo. Tenemos que analizar todos los parámetros de software y hardware para asegurar al cliente que dos componentes de fabricantes distintos encajan perfectamente. Eso a veces nos limita, porque la última tarjeta del mercado, por ejemplo, quizá no está certificada todavía por nuestros equipos, pero en cambio, garantizamos a nuestros clientes que lo que adquieren va a funcionar.

 

Penélope: Nosotros damos fiabilidad y estabilidad, que es lo quieren nuestros clientes. Hay que tener en cuenta que algunos de los equipos que ofrecemos son usados en el campo de la medicina, donde la máquina no puede fallar jamás. Estos profesionales no buscan lo último del mercado, sino estabilidad y fiabilidad para poder desarrollar su trabajo sin ningún problema.

 

Juan Antonio: No siempre innovamos en las cosas más evidentes. Y esto es difícil de comunicar. Dentro del campo de la tecnología, dispones de un margen de demora asumible, pero en el mundo audiovisual ese margen no lo hay de ningún modo y más ahora que los procesos se complican. Por ejemplo, hay una demanda creciente que es de gestión de los metadatos. Hay que extraer esa información de cualquier contenido audiovisual y construir esa información. El valor añadido reside en conseguir procesar rápidamente todos esos datos de forma computacional, para poder disponer de ella en tiempo real. Esos metadatos pueden conseguirse en tiempo real, pero se requiere de un gran poder de computación: no basta con almacenar esos datos, la mejor forma es aplicar técnicas de Big Data, y eso requiere gran capacidad de cómputo. Y tenemos una gama de servidores orientada a todo esto muy potente.

 

CELSIUS J550

CELSIUS J550

 

¿Cómo crees que evolucionará el Big Data?

Juan Antonio: Lo primero que hay que tener en cuenta es que el Big Data no está tan asociado a la cantidad de datos, sino a su velocidad de procesamiento. Los datos deben analizarse para producir una recomendación en tiempo real a un usuario sobre un determinado producto. Aquí sí podemos establecer una diferencia con respecto al Big Data dentro de la investigación. Allí el análisis no precisa un resultado en tiempo real. La tecnología está evolucionando para conseguir el procesamiento de información cada vez en menos tiempo. La llegada de nuevas necesidades ha provocado que la supercomputación (procesamiento de grandes cantidades de información en muy poco tiempo) se haya extendido a sectores que antes no lo contemplaban. La orientación que estamos tomando es: inmediatez para obtener un resultado y ayuda en la toma de decisiones. En un futuro, se decidirá de forma automatizada por asistentes robotizados. La inteligencia artificial está ya aquí. La mayoría de herramientas de Big Data está orientada a la creación de cuadros de mando o recomendaciones, sugerencias, que ayuden en la toma de decisiones de cualquier índole. Esto requiere un procesamiento y plataformas que permitan procesar toda esa información al usuario en tiempo real. En un futuro, creo que toda esta información va a democratizarse: todos tendremos asistentes personales informatizados y seguramente personalizados. Serán nuestros mayordomos digitales. La tecnología permite hacerlo ya: no estoy refiriéndome a nada tecnológicamente muy complejo. Pero sí requiere el procesamiento de muchísima información. Esta cuestión nos traslada al campo del Internet de las Cosas. Cualquier dispositivo genera un grandísimo volumen de información que puede usarse para ayudar al usuario a que mejore su calidad de vida. Esto conlleva un procesamiento de cómputo, una coordinación y unos estándares que todavía no están lo suficientemente definidos para conseguir que estos mecanismos funcionen de forma coherente, coordinada y aporten valor.

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