InicioEn portadaSony PXW-Z150. La puesta al día de la cámara de mano eficiente y versátil

Sony PXW-Z150. La puesta al día de la cámara de mano eficiente y versátil

Sony PXW-Z150

4K, HD, HFR, XAVC, XLR, 3G-SDI, Wi-Fi, NFC, Exmor RS de 1 pulgada, compacta, equilibrada, ligera, asequible… Con esta colección de etiquetas ¿podemos pedir más?

Por Luis Pavía

 

La colección de especificaciones, extensa a pesar de la colección de siglas que enseguida detallaremos, es lo que cabe esperar de una cámara actual, presentada a principios de este año. Aunque una de ellas marca una diferencia realmente importante y hace de esta cámara algo especial.

 

Aunque antes de entrar a desvelaros cuál es, resumimos que se trata de una cámara de mano, con el estilo y apariencia clásicos de Sony, en la que nos encontramos con todos los controles en los sitios habituales para facilitar la vida del operador. Compacta y ligera, pesando poco más de dos kilos con batería y todos los elementos necesarios para su funcionamiento, y supone una renovación significativa en rendimiento del modelo anterior PXW-Z100, aunque con una estética bastante parecida.

 

Y volviendo a ese detalle que la hace especial, nos referimos al sensor CMOS ExmorRS de una pulgada. Y no sólo por sus habilidades (retroiluminado, y con más superficie por pixel para  mejorar la sensibilidad), sino por su tamaño. Atención, que este “una pulgada” no es el tamaño físico real, sino el equivalente, de una forma similar a como se hace con las distancias focales de las ópticas, y veamos qué consecuencias tiene. Incluso desde antes de la aparición de la alta definición, la mayoría de los sensores de las cámaras de vídeo se movían en tamaños entre 1/3 y 2/3 de pulgada, lo que siempre ha proporcionado una profundidad de campo bastante amplia, con las que dar una profundidad de campo estrecha era prácticamente imposible. Y entonces llegó la revolución de las réflex con vídeo, y sus sensores más grandes, desde “APS” hasta “full frame”, que proporcionaban ese “look cine” con ínfimas profundidades de campo que tanto nos entusiasmó. Más tarde ese crecimiento en el tamaño de los sensores se extendió también a las cámaras de vídeo y sus nuevos sensores de “Super-35”.

 

Sony PXW-Z150

 

A mayor sensor, menor profundidad de campo, hasta ahí muy bien. Pero entonces apareció la realidad: intentar mantener el foco de sujetos en movimiento, o en las circunstancias en las que a menudo se tienen que mover los reporteros, documentalistas y operadores de ENG, hace que muchos rodajes tengan el área de interés desenfocada. Y no hay más que ver incluso algunas noticias para darse cuenta de lo frecuente que es esto. Rodar un cortometraje o una publi en modo cine con una réflex y costes contenidos está muy bien, pero en cuanto no tenemos el control absoluto de la escena y los movimientos de los sujetos, o un extraordinario foquista, nuestro trabajo se ve comprometido.

 

Y ahí es donde el sensor de pulgada nos ofrece esa diferencia sustancial y el equilibrio que no se obtiene con otros tamaños de sensores. Con diafragmas abiertos podemos ofrecer una profundidad de campo suficientemente estrecha como para mantener la atención del espectador en donde decidamos, sin márgenes críticos. Y al cerrar, podemos contar con una profundidad de campo suficiente como para movernos en circunstancias difíciles, asegurando que mantenemos el área de interés a foco sin riesgos. Nos ha parecido un equilibrio muy deseable. Más en una cámara UHD, donde los fallos de foco son aún más llamativos que en HD.

 

Solamente por esta característica, esta cámara marca una diferencia sustancial. Cierto es también que existen cámaras de fotos que utilizan este mismo tamaño de sensor (incluso exactamente el mismo sensor si miramos en Sony), pero volvemos a la diferencia de manejo que ofrece una cámara de video con un cuerpo más o menos convencional con controles fácilmente accesibles, o una cámara de fotos, compacta en muchos casos, y sus limitaciones a la hora de manejarla o hacer ajustes durante la grabación.

 

Pero no dejemos que una única característica reste atención a otras también muy interesantes.

 

Sony PXW-Z150

 

Tras darle muchas vueltas, hemos pensado que la segunda característica que merece ser destacada es el precio. La razón es muy sencilla: a lo largo de este laboratorio vamos a ir comentando algunas pequeñas carencias, que en ningún caso comprometen la funcionalidad, pero estamos convencidos que han sido necesarias para poder ofrecer un producto de este nivel en su orden de precio, algo por encima de los 3.000€ antes de impuestos. Algo impensable hace simplemente un año. Estamos convencidos que, al igual que con el tamaño del sensor, se ha buscado un equilibrio en características aprovechables sin disparar el precio.

 

Así, por ejemplo, y a pesar de la etiqueta 4k, la cámara es realmente UHD (QFHD, ya sabéis: 3840 x 2160) que es el formato en el que la mayoría de los clientes harán el visionado. Y a lo que casi todo el mundo, salvo los puristas, llamará “4k”.

 

Otra característica interesante, proporcionada gracias a la elevada potencia del procesador de imagen, es su capacidad HFR (high frame rate, alta velocidad de cuadro o auténtica cámara lenta) de hasta 120 cuadros por segundo, y esto es importante: sin límite de tiempo. Si nuestro formato de grabación es un 24p, eso significa una cámara lenta real de 5x, es decir, una acción de 5 segundos se convierte en un plano de 25 segundos. Y una acción de 1 hora, en 5 horas… no hay límite de tiempo. En esta ocasión la limitación viene dada porque el HFR sólo existe en HD, ya que en UHD alcanza hasta los 30 cuadros por segundo necesarios para rodar a las frecuencias habituales. Nos parece un buen equilibrio.

 

La óptica, no intercambiable, es un zoom 9,3-11,6 mm equivalente a un 29-348 mm, f 2,8-4,5 al que se le puede montar una adaptador angular mediante la bayoneta incorporada, al estilo de la ya clásica EX1. Entre sus ventajas ofrece tres anillos independientes para foco, zoom e iris, aunque no mecánicos. Ópticamente es un 12x al que se le puede proporcionar un extensor digital con la opción de limitar el rango dentro de lo que Sony denomina “Clear Image Zoom” para alcanzar un 18x en UHD o 24x en HD que, como hemos podido comprobar, permite ampliar el alcance en modo tele sin una pérdida perceptible de calidad en casi todas las circunstancias. Y si nuestras necesidades son otras, la extensión digital del zoom nos lleva hasta un 48x.

 

Retomando el tema del enfoque, la cámara utiliza la técnica de detección de contraste y cuenta con seguimiento facial, además de las ayudas habituales de “peaking” para resaltar los contornos de los elementos a foco, y una lupa en el visor con dos niveles de ampliación que se puede reposicionar para ver ampliada cualquier parte de la imagen original, de esquina a esquina.

 

Sony PXW-Z150

 

Una vez que tenemos nuestro plano perfectamente encuadrado y a foco, podemos controlarlo con la ayuda de los tres filtros ND integrados que nos proporcionan 1/4, 1/16 y 1/64 de atenuación respectivamente. En sentido contrario, los rangos de ganancia (asignables mediante menú al selector de tres posiciones) se pueden configurar en pasos de 3 db desde -3 (ganancia negativa para añadir el equivalente a un punto más de ND) hasta +33. Aquí ya será la exquisitez de cada uno la que determine, en función de sus deseos y las necesidades del encargo y el cliente, cuál es el límite que considera apto para cada trabajo.

 

Como no podía ser de otra forma, contamos con perfiles de imagen, también configurables en distintos parámetros para obtener lo mejor de cada plano. Entre las curvas de gamma tenemos alguna con una respuesta muy similar a las cinegamma de modelos superiores, pero echamos en falta que no haya ninguna de tipo S-Log. Aunque quién sabe, alguna grata sorpresa nos han dado las actualizaciones y esta sería una buena opción para el futuro.

 

Los formatos de grabación son realmente amplios: comenzando con un XAVC-L de 100 ó 60 Mbps para QFHD, pasando en HD con XAVC-L de 50 ó 35 Mbps, unos interesantes MPEG2 422 a 50 Mbps o MPEG2 420 a 35 Mbps, además de varios AVCHD de 28, 24, 17 y 9 Mbps, hasta unos Proxy de 1280 x 720 ó 640 x 360 de 9 y 3 Mbps respectivamente. Tranquilos, no vamos a enumerarlos todos. Ni las frecuencias de cuadro, que son todas las que podemos esperar, incluidas las de 120 y 100 fps en HD.

 

Aunque sí vamos a daros unas referencias de los tiempos de grabación que podemos almacenar en una tarjeta de 64 Gb: En la máxima calidad (QFHD 100 Mbps) podremos almacenar unos 65 minutos, en XAVC o MPEG2 42 de 50 Mbps unos 110 minutos, y así hasta 750 minutos en el formato de menor calidad, de 3 Mbps.

 

Para facilitaros el cálculo, os dejamos una regla bastante sencilla que os permitirá saber siempre con facilidad y rapidez que podéis esperar, aproximadamente, de una tarjeta de memoria en función del formato utilizado, y sólo hay que recordar un dato: un flujo de datos de 100 Mbps se traduce en 1 Gb de fichero por minuto de video. Así, todo lo que se reduzca el flujo de datos, se amplía en tiempo de grabación. Por ejemplo, si grabamos en un formato de 24 Mbps y tenemos una tarjeta de 32 Gb, tendremos que 100/24=4,16, es decir, poco más de 4 minutos por Gb, y en nuestra tarjeta nos cabrán (siempre aproximadamente) 4,1×32=131 minutos.

 

Por cierto, que hablando de soportes de grabación, contamos con dos ranuras para tarjetas SD. Evidente-mente, necesitaremos tarjetas que nos proporcionen la velocidad suficiente para el formato elegido, ya que de no hacerlo, al intentar seleccionar algún formato nos dará una alerta de soporte incompatible. Las dos ranuras se pueden configurar en relevo para grabaciones interminables o para grabar en dos formatos distintos de forma simultánea, e incluso para que cada disparador (el de la empuñadura y el del asa) graben sobre soportes diferentes de forma independiente.

 

Sony PXW-Z150

 

En cuanto al audio, contamos con tres entradas para cada uno de los dos canales: el micro integrado, que proporciona una buena respuesta aunque capta todo el sonido ambiente, para bien y para mal. Los conectores XLR con alimentación Phantom que no pueden faltar en ninguna cámara profesional. Y la conexión “MI-shoe”, que permite conectar un receptor de micrófono inalámbrico UWP-D mediante un adaptador para evitar cableados adicionales y proporcionar alimentación al mismo tiempo. Esta habilidad también nos parece interesante, ya que nos permite mantener la simplicidad y la eficiencia.

 

Respecto a pantalla y visor, cumplen muy bien con su cometido. La pantalla de 3,5 pulgadas, y 1,5 Mpixel gira para ser visible desde casi cualquier ángulo, y proporciona una imagen muy fiel, aunque para operar a pleno sol nuestra recomendación es trabajar con ella protegida para no perder contraste. De la lupa ya hemos hablado, y también nos ha gustado que el histograma se extiende ligeramente más allá del 100%, lo que facilita mantener el control aún cuando rodemos exponiendo al límite pensando en el posterior etalonaje. El visor está dotado de un sensor que lo apaga si tenemos la pantalla activa y alejamos la cara, para ahorrar energía. Este visor es un OLED de 1,4 Mpixel.

 

En cuanto a las salidas, disponemos de SDI-3G y HDMI, pudiendo proporcionar ambos señales limpias en 422 a 10 bits y 420 a 8 bits, para grabar en dispositivos externos. Y además, contamos con wifi y NFC para poder hacer transmisiones en directo y control remoto desde un teléfono móvil o tableta. Aunque hemos echado de menos una entrada de código de tiempo TC.

 

Uso y manejo

En definitiva, se trata de una cámara de mano con la que cualquier operador se sentirá familiar y cómodo desde el primer momento. Tiene todos los controles habituales en los lugares esperados y facilita dar el salto a 4k (QFHD…) con una relación coste/beneficio sumamente favorable. Es la típica herramienta de reportero independiente, idónea para afrontar esas situaciones en las que tenemos que resolver todo sin el apoyo de un equipo. Lo que los sajones denominan “run and gun”, algo así como “dispara mientras corres”.

 

En cualquier caso, siempre proporciona contenidos de calidad suficiente como para formar parte de producciones de mayor nivel sin compromisos.

 

Conclusión

En resumen, una cámara todoterreno, idónea para reportaje y documental, que facilita un margen suficientemente amplio de profundidades de campo para reducirla controladamente con fines narrativos, o ampliarla sin dificultad cuando las condiciones se compliquen. Con opciones más que suficientes para afrontar la mayor parte de trabajos con ella como único elemento en la mochila, y, también a su favor, a un precio impensable hace muy poco tiempo.

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