InicioDivulgaciónMobile Journalism: un paso más hacia la convergencia de plataformas

Mobile Journalism: un paso más hacia la convergencia de plataformas

Un redactor cubriendo una noticia con su teléfono móvil

Asistimos a un escenario de convergencia de medios. Televisión, radio, Internet o redes sociales ya no se conciben como áreas separadas e independientes en el seno de una empresa dedicada a la información. De aquí subyace una de las tendencias predominantes en la producción de noticias, que es la creación de redacciones unificadas con periodistas multimedia, capaces de publicar y adaptar el contenido a las diferentes plataformas.

Un artículo de Daniel Esparza

En el plano tecnológico, este nuevo paradigma exige la presencia de sistemas integrados multimedia que respondan al nuevo workflow. Pero, a nivel global, implica también un cambio de mentalidad entre los propios redactores, un factor que no es siempre fácil de resolver, sobre todo en compañías de larga trayectoria con plantillas acostumbradas a otros modelos de trabajo.

En todo caso, parece que hay consenso en afirmar que los broadcasters no tendrán más opción que adaptarse a estas nuevas reglas de juego si desean sobrevivir. Está claro que el usuario desea consumir el contenido de otra manera, de modo que la información debe producirse y transmitirse también de forma distinta.

En este contexto, está cobrando fuerza el uso de nuevas herramientas, y una de ellas son los smartphones. De aquí deriva el concepto de Mobile Jornalism o MOJO. El desarrollo tecnológico ha dotado al periodista de capacidad para grabar, editar y compartir con la redacción o la audiencia contenido multimedia de forma totalmente autónoma a través de su móvil. De este modo, el MOJO pone a disposición del periodista, en su bolsillo, una especie de estudio de producción en miniatura. Esta herramienta facilita, además, la innovación digital y e incentiva la creatividad multi-plataforma.

Antes, la calidad que podía obtenerse con un dispositivo móvil distaba mucho de la lograda con un equipo profesional, pero esta brecha se ha reducido considerablemente hasta convertirse, en algunos casos, en inapreciable. En todo caso, esto no debe llevarnos a engaño: no se trata, por supuesto, de sustituir una herramienta por otra, sino de ampliar el abanico de posibilidades en producción. Esto es lo que consiguen las nuevas tecnologías y, en particular, el Mobile Journalism.

Gracias al MOJO, el redactor es capaz de llegar al lugar de la noticia con un grado de inmediatez que de otro modo sería imposible, aunque la cobertura sea quizá respaldada después con un equipo de producción profesional. En la era de las redes sociales, este factor de inmediatez se torna imprescindible. El MOJO permite, asimismo, llegar a sitios inaccesibles y ofrecer tomas que con un equipo profesional tradicional no podrían lograrse. Y no debemos eludir el ahorro de costes que supone para un medio realizar una parte de su producción mediante móvil.

Ilustración de Mojo

Retos y limitaciones en el uso de móviles

Pero esta herramienta presenta, por supuesto, una serie de limitaciones. Uno de los retos técnicos es la estabilidad de la imagen. Una filmación a mano con móvil resulta inestable y ofrece un resultado muy poco profesional. Es cierto que muchos smartphones incorporan un estabilizador de imagen, pero es aconsejable también el uso de trípode.

Otro de los desafíos reside en la parte de audio. El micrófono de los smartphones es capaz de registrar vídeo en alta calidad, pero debe tenerse en cuenta la distancia del móvil con el sujeto que habla, en el caso, por ejemplo, de una entrevista (no debe ser mayor de un metro), o la presencia de condiciones adversas de viento o ruido. Un micrófono externo es la solución para ambos problemas. No es tan sencillo de resolver, en cambio, el apartado de iluminación. Uno de los grandes retos de uso al grabar con smartphones es la cantidad de ruido que se registra en entornos de poca luz.

La calidad de las lentes es otro punto que debe considerarse. Es importante comprobar que el móvil dispone de ópticas capaces de capturar imágenes en alta resolución. El frame-rate debe tenerse también en cuenta, sobre todo si el material grabado es destinado para televisión. Y no podemos eludir el problema del formato. La transcodificación supone un auténtico quebradero de cabeza para las televisiones, condenadas a recibir material procedente de agencias u otras fuentes en multitud de formatos distintos. En ese sentido, los smartphones no hacen sino añadir complejidad a este escenario, tan propio del momento actual.

Imagen conceptual que representa el contenido dentro de un móvil

Equipo adicional

Una vez tenido esto en cuenta, nos preguntamos lo siguiente, ¿qué equipamiento adicional conviene que lleve entonces el redactor consigo cuando graba con un móvil? Aquí cabe establecer una serie de claves. Con el fin de garantizar la estabilidad de la imagen, es útil, como indicábamos, el uso de trípode. El móvil no pesa tanto como una cámara de TV o una DSLR, de modo que un trípode ligero y asequible será suficiente. Una alternativa viable es también el uso de un monopod o selfie stick. Para acoplar el smartphone al trípode, hará falta, claro, una montura adecuada.

Decíamos también que es aconsejable el uso de micrófono externo. Aquí el abanico de opciones es amplio, y dependerá, asimismo, de la situación que se desea grabar. En el caso de una entrevista en un entorno ruidoso, un micrófono de clip o solapa, atado a la ropa del sujeto, es una opción óptima. Si se quiere grabar a dos personas al mismo tiempo, puede recurrirse a un micrófono de solapa doble. Otra opción son dos micrófonos de solapa conectados a un adaptador dual. Si se quiere controlar el nivel de voz de cada micrófono, puede usarse un mezclador de audio para smartphone. Es aconsejable, en todo caso, llevar un alargador. Si el redactor está solo y no dispone de microfonía externa, puede utilizar el propio micrófono de los cascos de su móvil. Si la distancia con el sujeto es significativa o está moviéndose, será preciso recurrir a un sistema de grabación wireless, aunque existen alternativas. Por ejemplo, para evitar el uso de alargadores y de sistemas wireless, el periodista puede recurrir a un segundo teléfono al que conectaría un micrófono de solapa, atado a su vez a la ropa del sujeto que se desea entrevistar. De este modo, el redactor puede grabar la escena desde la distancia que desee, y juntará después las dos grabaciones en el proceso de edición. Para otros casos, existe la opción, por supuesto, de emplear un micrófono de mano.

En entornos de poca luminosidad, el periodista puede recurrir, como en cualquier otra producción, a la luz artificial. Hay sistemas específicamente diseñados para smartphones, como iBlaz2, una luz de flash LED inalámbrica (https://concepter.co/iblazr2/).

En relación al apartado de lentes, el redactor puede utilizar, asimismo, ópticas externas enganchadas al teléfono. Marcas como Olloclip (https://www.olloclip.com/) o ExoLens (https://exolens.com/) se dedican específicamente a esto.

Muchos de estos accesorios son, claro está, opcionales. Aunque cada profesional personalice su equipo, podríamos decir que el kit básico de un redactor ‘mojo’ está compuesto por un smartphone, micrófono externo, alargador, trípode y montura.

Creación artística sobre el Mojo

Tecnología de futuro

El MOJO es una tecnología de futuro, tal y como demuestra que esté aplicándose en multitud de medios de comunicación a nivel global, tanto grandes como pequeños. Encontramos ejemplos de todo tipo. La corporación de radiotelevisión pública de Canadá CBC, el canal de noticias de la India NDTV, la cadena francesa Léman Bleu, o la televisión regional holandesa Omrop Fryslân, han alentado a todos sus periodistas o parte de ellos a que usen los smartphones como herramienta de producción.

La televisión pública irlandesa, RTE, lanzó, por su parte, una iniciativa centrada en este tipo de periodismo. Con el objetivo de incrementar su presencia en redes sociales, produjo únicamente con móviles una serie de reportajes destinada a la audiencia de estas plataformas sobre asuntos que no están en la agenda de la televisión generalista. La apuesta del canal por el MOJO no termina aquí, y llevó también a cabo un documental en 4K empleando un iPhone.

La BBC, otro ejemplo, también ha empleado esta herramienta multitud de veces, como en la cobertura posterior a la victoria de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos. Una de las transmisiones, destinada para Facebook Live, contó con dos periodistas. Uno de ellos empleó su smartphone para filmar, mientras que la otra redactora hacía entrevistas en directo con un micrófono de mano y usaba un segundo teléfono para monitorear y responder a los comentarios realizados por los usuarios de esta red social.

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