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Mesas de mezcla

Yamaha y su mesa de mezcla Nuage

Por Raúl Marín

Cada vez es más difícil definir exactamente en qué consiste una mesa de mezclas, ya que la diversidad de aplicaciones en las que se ven involucradas de una u otra forma es enorme. Para ello, quizás lo mejor es que hagamos un poco de historia.

Prácticamente sería imposible hablar de un «inventor» de la mesa de mezclas. Más bien, es un concepto tecnológico que ha ido evolucionando en el tiempo, desde las primeras soluciones implementadas en la BBC o Disney, pasando por los sucesivos equipamientos de Universal Audio/Urei, Telefunken, RCA, etc, hasta nuestros días.

A partir de los años 50, en una industria audiovisual creciente, los diseños de las mesas formaban parte de las necesidades que iban solicitando los estudios, cada vez más sofisticados (más canales, más procesos integrados, mejores especificaciones en el preservado de la señal….), todo ello aún basado en válvulas de vacío. Esto es así hasta la aparición de la primera consola basada en su totalidad en transistores, diseñada por Rupert Neve. A partir de aquí, todo empieza a ir muy rápido. Se empiezan a crear muchas compañías que añaden conceptos nuevos y que van definiendo las diferentes características a implementar en diferentes situaciones (directo, estudio, radiodifusión, televisión…). Solid State Logic, Yamaha, Calrec, Trident, Soundcraft, API, AMEK, Focusrite…

A finales de los 80 se inició el cambio digital. Primero se desarrollaron los procesadores digitales de señal (DSP), que se empezaron a utilizar en el mundo del audio en forma de procesadores independientes y que más tarde se fueron integrando en sistemas de mayor complejidad, entre ellos, las propias mesas de mezclas y los recién aparecidos DAW (Digital Audio Workstation), que integraban grabación, edición, procesado y mezcla, todo ello basado en otro nuevo jugador: la informática.

Y aquí, dada la naturaleza exponencial del desarrollo de estas nuevas tecnologías, las reglas se escriben una y otra vez, apareciendo novedades con bastante rapidez.

Hoy en día, hablar de mesas de mezclas es, en realidad, hablar de un conglomerado de tecnologías de muy diversa índole, las cuales tienen sus propios desarrollos siguiendo sus propios caminos, pero que confluyen en puntos comunes para dar respuesta a las necesidades cambiantes de todo lo relacionado con el mundo audiovisual. De estas tecnologías podríamos destacar algunas de bastante relevancia:

 

Conectividad

Las topologías clásicas se desvanecen ante el derroche de posibilidades conectivas de las que disponemos en la actualidad. La evolución de los actuales formatos de transmisión multicanal, unido a la eficacia de gestión de las señales que viajan a través de los mismos, convierten a las actuales consolas de mezclas en auténticas matrices con multitud de formatos disponibles.

La incorporación del MADI o el posterior desarrollo de los formatos de Audio IP (Dante, Ravenna, AES 67, etc…), han abierto enormemente las posibilidades de estos sistemas.

Una de las peculiaridades de los sistemas digitales es la modularidad que nos permiten. Por poner un ejemplo, en el caso de un DAW, con solo una entrada estéreo podríamos grabar cientos de pistas independientemente que después, internamente, podrían direccionarse a canales dedicados, de forma que solo se hace necesaria la adquisición de dos buenas entradas «físicas» al sistema (en el pasado cada canal tenía su propia entrada). Esta «virtualización» nos permite también hacer mezclas con múltiples buses sumadores «fantasmas», que se convierten a formato físico exclusivamente a través del control room y de un master dedicado de programa. También podemos disponer de múltiples puntos de split sin «gastar» conexiones, etc.

El NAB 2018 acogió la presentación de la mesa de mezcla mc2 56 de Lawo

Mc2 56 de Lawo

Realmente, la gran ventaja de estos sistemas de conectividad es, sin duda, la económica. Podemos transportar cientos de canales a través de una red informática común, incluso redundada. Lo que antes implicaba miles de metros de cable, splitters, patches, etc…  ahora se resuelve con material informático común. Podemos interconectar salas entre sí directamente, sin la necesidad de matrices dedicadas ni ningún otro dispositivo más que las propias consolas, manejar de forma solvente señales en formato multicanal (5.1, 7.1, Auro, Atmoss…) o integrar comunicaciones y control room con unos niveles de sofisticación sin precedentes.

 

La evolución del DSP

La tecnología necesaria para realizar los procesos de las señales de audio ha ido desarrollándose de forma exponencial hasta territorios que, sencillamente, eran inimaginables hace tan solo unos pocos años.

Por una parte, esta evolución se da en el hardware. Inicialmente, para conseguir la potencia necesaria para correr los múltiples algoritmos que se encargarían de procesar las diversas señales de un determinado proyecto, se disponía de «granjas DSP», que no eran más que un conglomerado de chips de proceso de señal dedicados. El equilibrio entre las capacidades de cálculo de aquellos primeros chips de Motorola o Analog Devices y la demanda de procesado que requerían esos algoritmos, convertía estos equipos en algo muy costoso y exclusivo.

Hoy en día, con el desarrollo de la informática «genérica» y de otros elementos computacionales más específicos (VLSI, FPGA, RISC…), no solo se han conseguido disparar las capacidades de procesado, sino hacerlo también accesible a un amplio sector del mercado por su bajo coste.

La otra evolución del mundo DSP está vinculada al software. Las tecnologías de modelado físico y de convolución se han desarrollado con un nivel de «imaginación» realmente deslumbrante, nada que ver con aquellos anodinos strips EQ/Dinámica que aparecieron en las primeras propuestas de mezclas digitales.

Hoy en día disponemos de emulaciones cada vez más precisas de casi cualquier cosa que haya ocurrido en la historia del audio: compresores y EQs clásicos, con transformador, con válvulas…. absolutamente todo es susceptible de pasar al mundo virtual. Los últimos desarrollos incluso se atreven a modelar preamplificadores de micrófono…  ¡y hasta a los propios micrófonos!

Además de emular, en el mundo digital también existen procesos exclusivos de esta tecnología. Procesadores de mástering con todo tipo de correcciones sobre la dinámica en rangos selectivos de frecuencias, ecualización dinámica, reverberaciones ultrarealistas o correctores automáticos de tono (el famoso autotune).

La inclusión de elementos informáticos en estos sistemas de mezcla permiten cosas como la mezcla de micrófonos automática, disponer de un «player» integrado en la propia mesa o la posibilidad de grabar en pistas separadas toda la sesión. Se pueden manejar remotamente desde varios puntos de interés las ganancias de los previos de micrófono, gestionar el acceso al control de la consola en forma de permisos a usuarios, por no hablar del nivel de automatización al que pueden llegar algunas de estas consolas, tanto en formato «snapshot» como en forma de automatización dinámica. Cualquier parámetro se puede guardar, rellamar o sincronizar de forma dinámica con la sesión de un DAW.

 

Modularidad

Como ya indiqué antes, una de las grandes ventajas en los entornos de mezcla digital es la modularidad. Absolutamente todos los componentes están disponibles «por piezas».

En consolas de cierto nivel y más especialmente en los entornos DAW, el número de entradas y salidas (y el formato de las mismas), la cantidad de procesamiento DSP disponible y los algoritmos que queremos correr en ellos (en muchos casos en formato «plugin»), el tamaño de la consola de control…. prácticamente cualquier elemento del sistema se puede configurar a la carta.

Calrec y uno de sus últimos modelos, la mesa Brio

Calrec Brio

Por esto mismo, han aparecido nuevos lenguajes de mezcla. En el caso de los DAWs, existe una libertad topológica sin precedentes. Cualquiera de estas plataformas permite diseñar una mesa a medida por cada proyecto que realicemos. Podemos elegir el número de buses sumatorios, su formato multicanal y su funcionalidad, ya sea un auxiliar, un subgrupo/stem, un master, un CUE…  podemos elegir el número de canales a medida, sus inserciones, sus procesos, envíos prácticamente ilimitados… En resumen, tenemos una libertad máxima para configurar estos equipos. Este concepto se ha ido extendiendo a más entornos de mezcla.

El mundo broadcast ha experimentado también fuertes cambios. Estos conceptos de topología «abierta» cada vez son más populares, extendiendo aún más, si cabe, dichas topologías. Las últimas tendencias unifican conectividad local y matrices con procesado en una entidad única que es «dosificada» y compartida según requerimientos del usuario. Si a esto unimos la interacción cada vez más estrecha con los sistemas de postproducción (DAWs), la inclusión de formatos multicanal y la variedad de procesos disponibles, se consiguen auténticas «centrales de audio» capaces de manejar enormes instalaciones audiovisuales.

 

El resurgir analógico

Al margen de todo lo anteriormente mencionado, las grandes mesas analógicas están viviendo una segunda juventud, reajustándose para interactuar en el mundo actual. Las producciones musicales de cierta relevancia querían seguir contando con la «calidez» que de alguna forma se fue perdiendo con la «digitalitis» reinante, sin renunciar a las comodidades que brindaba el resto del proceso digital. La respuesta no se hizo esperar con la aparición de las consolas «híbridas».

Estas consolas derivan directamente de los diseños clásicos de los 80s y 90s, pero incorporando sistemas de monitorización actualizados, control DAWs y cierta flexibilidad extra para aprovechar al máximo los procesos analógicos disponibles. También disponen de cierta modularidad a la hora de ser configuradas (el precio a veces es determinante) y diversas mejoras en los aspectos de consumo eléctrico y mantenimiento (otro de los quebraderos de cabeza de las antiguas consolas).

SSL con sus modelos Duality, AWS o Matrix, así como NEVE con la línea de consolas Genesys, son buenos ejemplos de esta tendencia.

A su vez, esta «resurrección» de lo analógico ha desatado toda una fiebre por el mundo «vintage» y equipamiento boutique «caro», ya sea por elementos individualizados derivados de las mesas o diseños explícitos en formato outboard. Ecualizadores, procesadores de dinámica, preamplificadores y cajas de inyección, channel strips, sumadores…  todo un mundo por descubrir.

En resumen, como puede verse, hay para todos. Al margen de estas «especialidades» mencionadas, incluso las consolas «generalistas» actuales tienden a ofrecer una gran cantidad de opciones que permiten cubrir necesidades específicas de entornos más avanzados. El mundo del directo, el broadcast o el estudio se benefician de estos avances que parecen no tener fin. Veremos qué nos depara el futuro.

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