InicioDivulgaciónHistoria de los medios técnicos de la televisión. ILUMINACIÓN Y SONIDO

Historia de los medios técnicos de la televisión. ILUMINACIÓN Y SONIDO

Sonido, Medios Técnicos, Televisión, Iluminación

Por Luis Sanz

Iluminación

En los primeros años de la televisión exclusivamente en directo, además de las emisiones de películas mediante telecines, los programas en plató se ceñían prácticamente a la producción de informativos y de actualidad, en los que la iluminación se limitaba a dar suficiente luz a los presentadores e intervinientes para que se les pudiera captar con las cámaras de vídeo de la época.

 

Fue con la producción de programas de ficción, musicales y de variedades, cuando la iluminación en los estudios de televisión empezó a cobrar relevancia.

 

La iluminación de las escenas y de los decorados en televisión tenía dos referencias claras. Por una parte, la producción cinematográfica llevaba tiempo iluminando interiores y exteriores de las películas y, por otra, el teatro también tenía mucha experiencia en la iluminación de escenas. Los materiales, equipos, técnicos y creativos de la iluminación en televisión salieron obviamente de esos sectores y así fue ocurriendo durante bastantes años.

 

Parrilla del Est1 de Castilla La Mancha Televisión

Parrilla del Est1 de Castilla La Mancha Televisión.

 

Aunque la iluminación del cine, teatro, espectáculos y televisión tiene sus particularidades en cada campo, una gran parte de los materiales y equipos son utilizados indistintamente, con lo que el desarrollo tecnológico ha crecido parejo en todos ellos. No existe ninguna compañía especializada en un solo sector, todas atienden a la iluminación en todos los campos, con sus peculiaridades.

 

Por tanto, los hitos en el desarrollo tecnológico de la iluminación han sido también hitos para la iluminación de los programas de televisión. El primer proyector con haz dirigido fresnel («spot Light») fue presentado por Augustin Frenel en 1920, mientras que el primero estroboscópico es de 1926. La regulación en iluminación nació con los dimmers (autotransformadores) en 1933 de la mano de General Radio Company y si bien la primera lámpara fluorescente se inventó en 1937, no fue hasta finales de los 80, con las lámparas compactas fluorencestes, cuando se generalizó el uso de la «luz fría» en los platós de tele visión. El mayor avance en la regulación de la iluminación se produjo en 1986 con el establecimiento del estándar DMX512 para la transmisión digital entre los controladores (consolas) de la iluminación y los dimmers, con la particularidad de que controla directamente los proyectores de luz fría, sin consumir canales de dimmers de la consola de control del Estudio.

 

Los materiales de iluminación para la producción en televisión también utilizados en otros sectores son los proyectores de todo tipo (fresnel, soft, luz fría, cuarzos, cañones, HMI, etc.), las consolas de regulación y dimmers, los elementos de cuelga (barras, pantógrafos y telescopios), los filtros, las gelatinas, y los elementos auxiliares como trípodes, ganchos, gatos, toros, cremers, ceferinos, spigots, etc. No obstante, la producción televisiva ha generado algunos elementos y sistemas de iluminación que son específicos de los platós de TV, como son las barras portadoras elevadoras (hoists) y los sistemas de control automático del posicionamiento de la cuelga y de la iluminación de los platós.

 

Plató TVE años 50.

Plató TVE años 50.

 

Las particularidades de la iluminación en los platós de cine y en los grandes espectáculos no es posible trasladarlas a los estudios de televisión, salvo quizás a algunos programas musicales y de variedades producidos en grandes platós de televisión. Las instalaciones de iluminación de las escenas de las películas son bastante efímeras y provisionales, no se repiten, son siempre diferentes y eso no ocurre en los platós de televisión, en los que se producen muchos programas que no cambian de decorado en bastante tiempo y en los que hay varios sets escenográficos fijos. Por ello, es muy importante en TV contar con instalaciones de iluminación de gran tamaño que permitan la máxima flexibilidad en la preparación y cambio de las iluminaciones de los diferentes decorados del plató. Los «hoits» han sido un elemento importante para este fin. Son barras portadoras de varios proyectores simultáneamente que pueden desplazarse verticalmente con motores eléctricos y que cuelgan de la infraestructura del techo del plató. Son instalaciones muy eficaces, pero caras y sólo se han instalado en platós de canales de televisión importantes, siendo cada vez más difícil ver proyectos en la actualidad que los contemplen. En España la primera instalación de hoist la realizó la firma belga ADB en platós de TV3 en Sant Joan Despí en 1983.

 

Sin duda, y a pesar de su elevado coste, los sistemas de control automático del posicionamiento de la cuelga y de la iluminación son los que permiten la mayor automatización en los platós de televisión, ya que mediante barras electrificadas con varios contactos de fuerza y de control, se puede programar el deslizamiento horizontal por la barra y vertical de todos los elementos de cuelga, principalmente pantógrafos y telescopios motorizados, junto con el control de varios de los movimientos del propio proyector (inclinación, giro, viseras, etc.). Estos sistemas nacieron a finales de los 80 y se apoyan en programas informáticos de control de dis- positivos. En España existen sistemas en tres Centros de televisión. El primero se instaló (1993) en el Estudio 6 de TVE en su Centro de Sant Cugat del Vallés y los otros dos (2002)  en los Centros de Sogecable en Tres Cantos-Madrid (3 platós) y de Castilla La Mancha Televisión en Toledo (2 platós), con proyecto en los últimos dos casos de Luis Sanz y suministro en los tres casos de Desisti Lighting.

 

Proyector Fresnel años 20.

Proyector Fresnel años 20.

 

Sonido

Injustamente, el sonido siempre ha sido el hermano menor del vídeo en las tecnologías de los medios de producción de programas en televisión. En general no se le ha dedicado la atención que merece y el vídeo ha arrasado en el interés técnico. Es sin duda un error, pues el humano es mucho más sensible a los defectos sonoros que a los defectos visuales. Un ruido es sensiblemente más perceptible que un desenfoque o un mal encuadre. Pero ha sido así, con la digitalización e informatización de la señal de audio, el sonido ha ganado protagonismo.

 

La televisión comienza con los mismos elementos de tratamiento de sonido existentes en la producción radiofónica, básicamente micrófonos, mezcladores de audio y grabadores/reproductores. Más tarde se incorporan equipos para efectos sonoros.

 

Parrilla del Est. 1 de Barcelona Televisión-BTV

Parrilla del Est. 1 de Barcelona Televisión-BTV.

 

Con la aparición de los programas de ficción en televisión, se hizo necesaria la utilización de «jirafas», instrumentos tipo caña, que permitían suspender en el aire los micrófonos por encima de las cabezas de los actores y cerca de ellos, sin que se vieran físicamente en el plano televisivo. Las «jirafas» ya se utilizaban en la producción cinematográfica sonora, pero como en otros tantos casos, se adaptaron a las particularidades de la producción televisiva, perdiendo el carácter manual y artesano que tienen en el cine y construyéndose artefactos mecánicos con plataformas y extensores, apareciendo la figura del «jirafista» como una de las especialidades profesionales de los operadores de sonido.

 

A lo largo de la vida de la producción en televisión, la microfonía ha evolucionado en menor medida que otras tecnologías aplicadas. El hecho de que la señal eléctrica producida por el transductor del micrófono no se había sometido a un proceso de digitalización en el propio captador, como ya ocurre en la actualidad, obligaba a que los dispositivos que iban a recibir la señal microfónica, tuvieran que habilitar entradas analógicas para estas señales, con lo que no se podía rematar el proceso de digitalización total en la producción de televisión, al menos en lo relativo al sonido.

 

Consola Yamaha PM 1D

Consola Yamaha PM 1D.

 

El gran salto tecnológico de la microfonía en la producción de televisión se dio con los sistemas inalámbricos. La instalación de estaciones base con antenas que permiten el uso de micrófonos sin la servidumbre de cables de conexión, ha permitido una gran flexibilidad en la explotación de programas de televisión, tanto en estudio como en exteriores. Aunque el primer micrófono inalámbrico nació hace ahora 50 años, en 1957, creado precisamente por el Dr. Fritz Sennheiser, no se utilizaron masivamente hasta la década de los 90.

 

Los mezcladores o consolas de audio son el elemento más importante en la producción de sonido en los programas de televisión. Los primeros utilizados en televisión eran los mismos modelos que se utilizaban para la producción radiofónica. Entradas analógicas de micro (alta impedancia) y línea (baja impedancia), ecualización en frecuencia y mezcla aditiva de señales, junto con grupos y salidas, son los elementos que han configurado a las consolas de audio durante mucho tiempo en la producción televisiva. A medida que se incorporaban efectos de audio para manipular, comprimir, expandir, distorsionar, etc. las señales, éstos se creaban en equipos externos a las consolas.

 

Como en otros casos, la revolución tecnológica aparece, en una primera etapa, con la digitalización de la señal de audio, la irrupción de los formatos de compresión y los mezcladores digitales y, posteriormente, con la aplicación de la informática al proceso de producción sonora.

 

Giradiscos EMT 930.

Giradiscos EMT 930.

 

En muchas instalaciones de televisión han convivido infraestructuras digitales de vídeo con analógicas de audio. El desinterés por el audio, junto con el elevado precio de las consolas de audio para Estudios, conducía a que el vídeo circulara por las matrices de  los Centros de Producción en formato digital SDI, mientras que el audio permanecía en dos canales estéreo analógicos.

 

En 1996 proyecté la instalación técnica de Telemadrid en la Ciudad de la Imagen con la primera infraestructura total en vídeo SDI, que incluía las primeras cámaras digitales de estudio que se instalaban en España (Sony BVP-500 y 550), y aunque el Pliego del Proyecto solicitó ofertas alternativas de audio digital AES/EBU al audio analógico de la propuesta base, por precio se decidió finalmente adjudicar una solución analógica.

 

Ciertamente, el primer proyecto de centro de televisión español que contó con una infraestructura total de audio digital, desde las consolas de mezcla de estudio hasta la continuidad de emisión, fue el que realicé en 2001 para Castilla La Mancha Televisión en Toledo. Este hecho fue posible por dos circunstancias claves: una, que muchos de los equipos productores de señales de audio y vídeo, entregaban el audio embebido en el vídeo, con lo que era posible hacer una distribución de matrices con un solo nivel y un solo tipo de cables, abaratando la instalación y simplificando la distribución y, dos, que la compañía japonesa Yamaha, en su división de audio, estaba lanzando consolas de audio digitales para producción y postproducción, que llevaban incorporados muchos de los efectos de audio que hasta el momento se tenían que adquirir aparte y, sobre todo, a un precio en ese momento incomparablemente más bajo que el resto de sus competidores al mismo nivel de prestaciones y calidad. Y es por esas fechas cuando se comenzaron a generalizar las instalaciones con audio digital en los centros de producción de televisión en todo el mundo.

 

Jirafa para micrófono.

Jirafa para micrófono.

 

Dejando aparte los primeros experimentos con equipos apoyados en la magnetización de un hilo metálico, la grabación de sonidos para su posterior reproducción tuvo dos caminos paralelos, el disco de soporte de vinilo con impresión por deformación mecánica y la cinta plástica cubierta con emulsión magnética que registraba el audio por modificación de la posición de los dipolos magnéticos a través de un campo electromagnético producido en un entrehierro. Ambos soportes fueron inmediatamente utilizados en la producción de programas de televisión.

 

Edison inventó el fonógrafo de cilindro en 1878, pero es a partir de 1894 con Berliner Gramophone y sobre todo a partir de 1915, cuando se generalizó el uso de discos para la grabación fonográfica. Primero fueron de resina o goma endurecida y a partir  de 1930 se comercializaron los discos de vinilo, molécula plástica orgánica, para 33 rpm y grabación por deformación mecánica de los surcos que posteriormente son leídos por una aguja. El LP fue presentado por Columbia Records en 1948 en mono y en 1958 en estéreo, analógico, por supuesto.

 

Por tanto, para la reproducción de música, los estudios de producción de televisión utilizaron el disco de vinilo durante muchos años, hasta que en 1990 se generalizó el uso del CD (Compact Disc). Hay una máquina mítica en la reproducción de vinilos, presente en prácticamente todos los controles de sonido de los estudios profesionales de TV europeos: el plato giradiscos EMT en sus versiones 928 y 930.

 

Magnetófono Nagra.

Magnetófono Nagra.

 

El CD, disco de impresión y lectura óptica mediante láser y compuesto de diferentes materiales como aluminio, policarbonato, laca, oro, tintes, etc., fue desarrollado por Philips y Sony en 1979, pero no se generalizó su uso hasta unos diez años después. Desde entonces ha sido el soporte más utilizado para la reproducción musical en la producción de televisión, aunque más tarde se han desarrollado las librerías de discos, utilizando discos duros en los que se han volcado los discos ópticos y utilizando aplicaciones informáticas para su reproducción.

 

En paralelo, en 1935, AEG Telefunken, por un lado, y la multinacional química alemana BASF, por otro, exhibieron las primeras cintas magnéticas de plástico en la Exposición Radiotécnica de Berlín. Se trataba de una lámina alargada de material plástico en cuya superficie se añadían partículas ferromagnéticas capaces de retener el magnetismo inducido. Tras numerosas investigaciones, se popularizó el uso de cintas con una base de poliéster y recubrimiento de plástico. El poliéster se impuso por su gran resistencia.

 

A partir de ese momento, se construyeron magnetófonos de bobina abierta que han sido los instrumentos de grabación de audio en la producción sonora, tanto en radio, como en televisión. Con una cinta de ¼ de pulgada, han sido el referente de calidad en la grabación del sonido de las producciones televisivas. En todos los años de su utilización en estudios, han destacado dos marcas: Ampex en Estados Unidos y Studer en Europa, mientras que en la grabación portátil en cinta abierta, el mercado profesional estuvo copado por los magnetófonos profesionales Nagra del suizo Kudelsky.

 

TV10

 

En 1963, Philips lanzó al mercado los primeros reproductores/grabadores para cintas de casetes y las primeras cintas en ese soporte cerrado de 1/8 de pulgada. La calidad del sonido del casete mejoró notablemente con la introducción de los sistemas de reducción ruido Dolby, y Ampex, Sony y TDK empezaron a producirlas en masa.

 

El uso de los grabadores/reproductores de cinta casete como instrumento de grabación y reproducción sonora en los programas de televisión ha sido prácticamente irrelevante y ha supuesto un simple complemento en los controles de sonido de los estudios. Rápidamente fueron sustituidos por otros formatos como el Minisdisc de Sony y las máquinas de cinta DAT.

 

Finalmente, el uso de la tecnología más sofisticada en la producción del sonido en televisión, se ha reservado a las áreas de sonorización y postproducción de audio, en las que aún sin llegar a los niveles de la producción discográfica, se utilizaban magnetófonos multipista, mesas digitales y programas informáticos para la edición de audio, entre los que ha destacado sobremanera el programa ProTools de la casa Avid DigiDesign, con los que se sonorizan todo tipo de programas producidos en los estudios de televisión. La difusión de canales de televisión digitales a través del satélite y de la TDT permitió la aplicación a los programas de televisión de la técnica de producción sonora con escucha múltiple Dolby Surround 5.1, reservada hasta entonces a la proyección cinematográfica.

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